lunes, 4 de febrero de 2019

Tecnología e infancia… ¿Qué hay detrás de las pantallitas?









Las investigaciones afirman que utilizada el tiempo adecuado y en los espacios adecuados, la tecnología puede beneficiar el aprendizaje, aunque sea solo aportando más información a quienes la utilizan. Sin embargo, ¿es cierto que podamos utilizarla moderadamente? ¿quién no se ha visto enganchado/a al whatsapp, a la televisión, a un juego de la videoconsola? Basta con hacer una prueba rudimentaria y contabilizar todo el tiempo que pasamos visualizando o respondiendo mensajes en el móvil, viendo la tele o jugando en el ordenador etc. La realidad es que ya comienzan a estudiarse seriamente los efectos de la Nomofobia dentro del catálogo de enfermedades mentales, pues no es otra cosa que el miedo irracional que experimentamos al salir de casa sin el móvil.
Las tablet instaladas en los automóviles proporcionan distracción los niños y niñas. De este modo no cabe la posibilidad de observar su entorno.






Las tablet instaladas en los automóviles proporcionan distracción los niños y niñas. De este modo no cabe la posibilidad de observar su entorno.
El psicólogo Aric Sigman  calcula que los pequeños y las pequeñas que nacen ahora, pasarán el equivalente a un año pegados a las pantallas antes de cumplir los siete años. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) el 54% de los niños y niñas de España de entre 10 y 14 años, tienen su propio teléfono móvil inteligente con acceso a internet. Pero ¿qué vienen a decirnos estos datos? ¿qué estamos promoviendo como familias cuando regalamos a nuestros hijos e hijas un móvil, una tablet, un ordenador o cualquier tipo de videoconsola? 
La tecnología no es mala en sí misma. Sin embargo, está probado que puede producir adicción y genera pasividad, aislamiento, problemas de comportamiento, etc., lo cual trae consigo consecuencias indeseables en nuestras vidas. Incluso algunos expertos hablan del peligro de la depresión por la utilización excesiva de estas herramientas.
¿Se han preguntado alguna vez por qué hay una enfermedad que asola los países desarrollados? ¿han oído hablar del síndrome de déficit de atención y la hiperactividad? O puede que lo hayan oído nombrar como TDAH, pero  ¿qué relación guarda con la tecnología?
La interacción con la familia desde tempranas edades se hace difícil cuando hay una tablet que capta la atención del bebé.






La interacción con la familia desde tempranas edades se hace difícil cuando hay una tablet que capta la atención del bebé.
La atención es la ventana a través de la cual nos asomamos al mundo. Si no ejercitamos desde pequeñas/os ese, llamémoslo así, músculo, no podremos concentrarnos en las cosas que exigen esfuerzo y por tanto no seremos capaces de aprender. ¿Qué nos espera entonces? Ataques de desesperación, frustración e ira cuando veamos que las cosas, en la vida fuera de las pantallas, no son tan fáciles y rápidas. Mirar  una pantallita no exige ningún esfuerzo consciente para mantener la atención sobre ella. Nos capta inmediatamente y nos deja como hipnotizadas/os. Sin embargo, en la vida hay situaciones que nos exigen paciencia, perseverancia, creatividad y esfuerzo. Pero si no nos enfrentamos a realidades donde podamos entrenar esas respuestas, no aprenderemos a generarlas.
¿Alguien ha visto en la consulta del médico o en la cola de un banco cómo se entretiene a los niños y las niñas para que sean capaces de esperar? Seguramente nosotras mismas en un acto espontáneo y poco meditado hemos hecho uso del móvil o una tablet para que nuestros hijos e hijas se entretengan sin causar problemas. Incluso existen adaptadores que se acoplan a los carritos de bebes y que sostienen los móviles cerca de sus caritas. Así las familias podremos pasear tranquilas o cenar relajadas en la terraza de un restaurante mientras nuestros bebes se entretienen viendo dibujos animados. Se me plantea una duda: ¿Es bueno distraer constantemente a nuestros niños y niñas para que no molesten o no se desesperen en situaciones incómodas, aburridas o conflictivas como puede ser vestirse, esperar en la consulta de un médico o comer?
Gracias al uso de esa tecnología, niñas y niños no se enfrentan a situaciones de aburrimiento que exigen la búsqueda creativa de recursos propios para pasar el rato. Con la tecnología, la satisfacción es inmediata,  y su uso es tan intuitivo que no precisa de esfuerzo y por tanto no se ven abocados a situaciones de frustración. Además, el uso de dispositivos electrónicos aísla a quienes los manejan, absorbiéndoles de tal modo que no hace posible la interacción. La consecuencia directa es que cualquier habilidad que no se entrena, no se desarrolla. 
Al proporcionar a nuestros hijos e hijas constantes distracciones en todas las situaciones, les estamos ofreciendo una total desconexión de su entorno, de las personas cercanas y de sí mismas/os.






Al proporcionar a nuestros hijos e hijas constantes distracciones en todas las situaciones, les estamos ofreciendo una total desconexión de su entorno, de las personas cercanas y de sí mismas/os.
Hoy, un niño o una niña de diez años ha recibido más estímulos que la humanidad en los últimos 40 mil años. A esto debemos sumar que la mayoría de las pequeñas y pequeños crecen con la ausencia de sus familiares, debido a cuestiones laborales. ¿Pueden las máquinas dar afecto, corregir o servir de modelos de comportamiento?
Muchas familias nos sorprendemos viendo el manejo que tienen nuestras  hijas e hijos de los dispositivos electrónicos,  llegando incluso a sentirnos orgullosos de  la inteligencia que despliegan ante tales aparatos. Sin embargo, ¿cómo puede afectar el uso de la tecnología en estos y otros momentos de sus vidas? Según miembros del grupo de investigación en Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada, este tipo de tareas a las que se enfrentan antes de que su sistema esté preparado, podría producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.
En este sentido, la Academia Americana de Pediatría (AAP), referente para médicos e instituciones de la salud, ha establecido recomendaciones al respecto:
Antes de los 18 meses lo ideal es evitar cualquier tipo de pantalla y luego, hasta los 24 meses, limitar el consumo mediático lo máximo posible. Si se decide que la niña o el niño mire algo, que sea contenidos de calidad y siempre acompañada/o de una persona adulta que le ayude a interpretar lo que ve. Esto es porque las/os menores de 2 años no tienen la capacidad para entender lo que ven y relacionarlo con el mundo real.
Entre los 2 y 5 años la recomendación es que no pasen más de una hora por día viendo la televisión o utilizando otro dispositivo y que se trate de contenido interactivo, sin violencia y educativo, así como también que lo hagan en compañía de una persona adulta.
Por todo lo dicho anteriormente, sería bueno reflexionar sobre las ventajas e inconvenientes que tendrán las  tablets, móviles, videoconsolas ordenadores o televisores en nuestros hijas e hijos. ¿Qué les aporta? ¿en qué les favorece y en que les perjudica?

GUIA PARA EL BUEN USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA FAMILIAS Y PROFESIONALES EN EL ÁMBITO DE LA INFANCIA



  • ¿A QUÉ EDAD ES RECOMENDABLE QUE NUESTROS HIJOS E HIJAS TENGAN MOVIL? 
  • ¿COMO SABER SI NUESTRA HIJA O HIJO ESTA HACIENDO BUEN USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS?
  • ¿ES RECOMENDABLE PROHIBIR EL TELÉFONO, LOS VIDEOJUEGOS O LA TABLET SI DETECTAMOS PROBLEMAS? 
Estas y otras cuestiones se abordan en la guía para el buen uso de las tecnologías para familias y profesionales del ámbito de la infancia que el Gobierno de Canarias ha elaborado recientemente. Se trata de recomendaciones generales que pueden ayudarnos a reflexionar al respecto, instrumento editado por la Dirección General de Protección de la Infancia y la Familia. 

La guía ha sido elaborada por: Juan Capafons, catedrático de Piscología de la Universidad de La Laguna.




EL MITO DE LOS DEBERES


¿Por qué son perjudiciales para el aprendizaje y la convivencia?
Alfie Kohn

Muchas familias sufren cada tarde, situaciones de estrés como si fuera un sino. Las tareas escolares representan para ellas algo ineludible que han de vivir sin  cuestionarse qué utilidad tienen para el aprendizaje de las niñas y  niños.

En este libro se profundiza sobre el carácter educativo y des educativo de las tareas escolares. En él se desarrollan numerosos argumentos que desmitifican las ventajas de los ejercicios que maestros y maestras mandan a nuestras hijas e hijos y que ocupan gran parte de su tiempo libre.

Recomiendo su lectura si te asaltan las dudas acerca de los "DEBERES ESCOLARES".






ISBN: 978-84-938331-3-8

Un nuevo estudio asocia el uso de pantallas con un peor desarrollo de los niños

Por fin se arrojan datos concluyentes sobre la relación que existe entre el desarrollo de las niñas y niños y el tiempo que est@s pasan delante de diferentes tipos de pantallas. 

"Los resultados de este estudio apoyan por primera vez la asociación direccional entre el tiempo de pantalla y el desarrollo infantil" (...)  "Los resultados sugieren que los niveles más altos de exposición se asocian con un desarrollo más deficiente, y no al revés"

Por fin pasa de ser una intuición de familias y educadores/as a ser una certeza probada. 

La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria defiende que "los niños menores de dos años no deben ver televisión". Algo que puede hacerse extensivo a otro tipo de pospositivos como móviles, ordenadores, tablets...

Los que más tiempo las consumen a los dos y tres años menos capacidades alcanzan con tres y cinco

Un menor observa la pantalla de un teléfono móvil.
Un menor observa la pantalla de un teléfono móvil.

"Los padres pueden pensar en las pantallas como si les dieran comida basura a sus hijos: en pequeñas dosis no es tan malo, pero con exceso tiene consecuencias", afirma la psicóloga Sheri Madigan. Hoy se ha hecho público su último estudio, en el que se empezó a trabajar hace una década, reclutando a embarazadas dispuestas a que se analizara el desarrollo de sus futuros bebés. En concreto, cómo les afectaría el tiempo que pasan delante de pantallas: televisión, ordenadores, videojuegos, tabletas, móviles... "Este estudio muestra que, con exceso, el tiempo frente a la pantalla puede tener consecuencias para el desarrollo de los niños", resume Madigan, investigadora de la Universidad de Calgary. Además, esta relación podría tener un componente socioeconómico.
Los que abusan de pantallas, tardan más en realizar tareas como decir una frase de cuatro palabras o meter cuentas en una cuerda

El estudio, que siguió a 2.400 niños canadienses, mostró que cuanto mayor era el tiempo pasado delante de pantallas a los dos y tres años, peor era el desempeño de estos críos a los tres y cinco años, cuando se les realizaba un test de desarrollo. Este examen analiza su progreso en cinco dominios clave: comunicación, habilidades motoras (gruesas y finas), resolución de problemas y habilidades sociales. "Para medir la comunicación en un niño de tres años, por ejemplo, preguntamos si un niño puede formar una oración de cuatro palabras o identificar las partes más comunes del cuerpo", explica Madigan. Y añade otros ejemplos, de las 30 pruebas realizadas: "Para las habilidades motoras, observamos si un niño puede ponerse a la pata coja o poner cuentas en una cuerda". Las diferencias dependiendo del uso de estos aparatos eran modestas pero significativas a lo largo de las tres oleadas del estudio, según la psicóloga, que dirige el laboratorio especializado en estudiar los determinantes del desarrollo infantil de la universidad canadiense. Entre los niños estudiados, el pico de uso de pantallas se dio a los tres años, antes de escolarizarse, con 25 horas semanas de media.
El estudio expone que el desarrollo infantil se despliega rápidamente en los primeros cinco años de vida, por lo que es un período crítico de crecimiento y maduración. Y el mecanismo por el que estos aparatos lastran ese despliegue es sencillo: "Cuando los niños pequeños están observando pantallas, pueden perder oportunidades importantes para practicar y dominar las habilidades interpersonales, motoras y de comunicación", explica el estudio. Por ejemplo, cuando están ante la pantalla sin un componente interactivo o físico se hacen más sedentarios y, por lo tanto, no practican habilidades como caminar y correr, que a su vez retrasan el desarrollo en este campo. Las pantallas también pueden interrumpir las interacciones con sus padres y su entorno al limitar las oportunidades de intercambios sociales verbales y no verbales, que son esenciales para fomentar un crecimiento óptimo, según este trabajo. 
Los dispositivos digitales y las pantallas son ahora omnipresentes en las vidas de los niños y en los últimos años varios estudios han encontrado asociaciones negativas con el excesivo tiempo de ocio que les dedican, explican los autores de este estudio, que se publica en JAMA Pediatrics (de la Asociación de Médicos de EE UU). Por ejemplo, ya se sabía que el abuso de la tele hace que el habla avance más lentamente entre los más pequeños. Que las pantallas perjudican el sueñode los menores en una etapa crucial. Y que incluso en críos más mayores, alrededor de los diez años, también parecen lastrar su desarrollo cognitivo.
"Cuando los niños pequeños están observando pantallas, pueden perder oportunidades importantes para practicar y dominar las habilidades interpersonales, motoras y de comunicación", dice el estudio

Lo que querían descubrir los científicos canadienses liderados por Madigan es si esta correlación era causal: si son los niños peor desarrollados los que pasan más tiempo ante la pantalla o si pasar más tiempo así es lo que lastra el desarrollo. "Los resultados de este estudio apoyan por primera vez la asociación direccional entre el tiempo de pantalla y el desarrollo infantil", concluyen en el estudio. "Cuando un niño en particular mira demasiado las pantallas, termina teniendo un desarrollo peor en comparación con lo que esperábamos que hiciera", añade la investigadora.
Hace cuatro meses, un estudio comparó el desempeño intelectual de 4.500 niños estadounidenses de entre ocho y 11 años en función de si pasaban más o menos de dos horas de ocio ante pantallas. Y cuanto mayor era el uso de aparatos, peor completaban las pruebas. Pero los científicos no podían asegurar con firmeza que la correlación implicara que ese era el origen: "No podemos establecer causalidad en nuestro estudio", admitía entonces a EL PAÍS su investigador principal Jeremy Walsh. Ahora, consultado de nuevo con motivo de este estudio, Walsh considera que "los hallazgos de este estudio son importantes porque proporcionan una dirección desde el punto de vista de la relación entre el tiempo de pantalla y el desarrollo del niño en los primeros años de vida". "Los resultados sugieren que los niveles más altos de exposición se asocian con un desarrollo más deficiente, y no al revés", resume.

Importancia socioeconómica

Los investigadores del presente estudio controlaron los efectos en función de distintas variables, como el sexo del menor o las condiciones de la madre. Las niñas obtenían mejores resultados en los test y pasaban menos tiempo con pantallas. Los preescolares que recibían más lecturas, que hacían más ejercicio, que dormían más o que tenían madres con menores niveles de depresión también tenían mejor rendimiento. Pero al controlar los datos por todos estos factores, incluidos los ingresos familiares, el resultado seguía siendo el mismo: a más pantalla, peor desarrollo.
"Creo que atraviesa a todos los estratos socioeconómicos, porque vivimos en un mundo saturado de medios", asegura Madigan. No obstante, hay un problema evidente: los menores más pobres pasan más tiempo con estos dispositivos, por lo que esta relación les perjudicaría más a ellos. "Los niños de contextos socioeconómicos comparativamente más bajos pasan mayores niveles de tiempo mirando pantallas y obtienen puntuaciones más bajas en el cuestionario de desarrollo, en comparación con aquellos con una mejor situación económica", señala Madigan.
El abuso de estos aparatos retrasa el desarrollo del habla  y perjudica al sueño de los más pequeños, un elemento esencial en ese periodo

Una de las principales limitaciones de este estudio, como sus precedentes, es que no se hace ningún tipo de distinción por aparato, contexto o tipo de contenido. Es decir, una hora a solas ante la tableta viendo vídeos online en bucle cuenta igual que una hora viendo un programa interactivo de baile junto a su madre. Para Madigan es probable que cuando se analicen estos detalles aparezcan diferencias mucho más significativas. De este modo, quizá podríamos saber en detalle cuáles son los hábitos realmente nocivos para los pequeños y cuáles completamente inocuos, aunque se hagan mirando a una pantalla igualmente. La Academia de Pediatría de EE UU recomienda limitar el uso de todos estos medios porque "puede significar que los niños no tienen suficiente tiempo durante el día para jugar, estudiar, hablar o dormir". La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria defiende que "los niños menores de dos años no deben ver televisión".

TACTO AFECTIVO EN LA EDUCACIÓN INFANTIL


                                        

El tacto es una necesidad en cualquier etapa de la vida de los seres humanos. Es la primera vía que utilizamos para comunicarnos y lejos de lo que pensamos, sigue siéndolo toda la vida.

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